Nuestros idiomas indígenas orgullo de la venezolanidad

Publicado en octubre 2017 en Reflexiones Etiquetas: #Idiomas Indígenas , #Esteban Emilio Mosonyi , #Indígenas Venezuela

 

Podemos afirmar que el reconocimiento de los pueblos indígenas originarios, de sus culturas e idiomas, por parte del Estado venezolano, ya no constituye una novedad  para la parte mejor informada de la opinión pública europea, inclusive mundial. La Constitución Bolivariana del año 1999, casi al umbral del nuevo milenio, contiene un capítulo entero y otros artículos diseminados a lo largo de la Carta Fundacional, que definen y caracterizan a los pueblos autóctonos y a las comunidades que los conforman: Son los primeros habitantes del actual territorio venezolano, que han conservado y hasta fortalecido -con plena vigencia en la actualidad y miras al futuro- su perfil identitario, sus valores culturales más profundos, su historia milenaria y más de cincuenta (50) idiomas, que junto a sus culturas distintivas pertenecen al patrimonio tangible e intangible de la humanidad entera.

Es también conocido y apreciado el papel protagónico del Presidente Hugo Chávez en la formulación y aprobación de uno de los mejores documentos oficiales -incluso a nivel mundial- que consagran a plenitud los derechos colectivos de estos pueblos otrora oprimidos y vituperados bajo criterios racistas y etnocidiarios.Pero en la presente ocasión querría más bien insistir en uno de los aspectos particulares de nuestra realidad indígenas, cuyos alcances no son todavía de dominio público ni siquiera a nivel interno y menos aún para la opinión pública mundial.Nos referimos a la verdadera trascendencia de los idiomas indígenas y de las creaciones enraizadas en los mismos y expresadas a través de ellos.Recordemos que no siempre ha sido así; y al decirlo no me refiero solamente a su reconocimiento y oficialización sino al derecho de su existencia continuada a través del tiempo, sin la idea subyacente de ser gradualmente eliminados y ser suplantados por el castellano.Para mucha gente relativamente desinformada, en Venezuela y en todas partes, las hermosas y complejas lenguas indígenas son todavía percibidas como simples “dialectos” elementales, prácticamente desprovistos de gramática y equipados apenas de un vocabulario paupérrimo, inexpresivo y carente de matices.Esas opiniones falaces e irresponsables eran -en algunos medios siguen siendo- sostenidas sin ningún fundamento, basadas en simples prejuicios eurocéntricos y en el desconocimiento total de los hechos.El posible uso de las lenguas autóctonas en la educación formal era altamente cuestionado más allá de una mera transición al castellano, vale decir la castellanización o hispanización total como solución excluyente y definitiva.

Por otra parte, mayoritariamente se ignora que Venezuela fue pionera en la implantación de la Educación Intercultural Bilingüe ya en el año 1979, cuando todavía tal propuesta no figuraba en el resto del Continente.Aunque después hubo muchos altibajos, el bilingüismo -o mejor, plurilingüismo intercultural- nunca dejó de existir como horizonte tendencial de las políticas educativas del Estado venezolano. La propuesta va adquiriendo una forma cada vez más definida a partir de los primeros años de siglo XXI; pero tuvo que lidiar con un conjunto de rémoras que venían de una tradición colonial y neocolonial de 500 años.No ha sido tarea fácil reciclar a los maestros y capacitarlos en el sentido de impartir la docencia en cada uno de los cincuenta (50) idiomas autóctonos que por fortuna habíamos heredado de una historia de 15000 años, casi invisibilizada hasta hace muy poco tiempo.

Por tratarse de estructuras muy complejas pero orales, hubo que implementar sistemas de escritura e irlos perfeccionando y socializando a toda velocidad, para poder establecer los nuevos currículos.Había la necesidad igualmente apremiante de producir los textos requeridos, sobre temáticas muy amplias y en una multitud de idiomas.Las propias comunidades indígenas, aun cuando querían sus culturas y exigían su protección y promoción, no estaban preparadas para asumir un cambio tan brusco y radical en el funcionamiento y desempeño de las escuelas públicas. No era nada sencillo enfrentar un sacudón y un cambio de 180° grados, a partir de un esquema educativo puramente occidentalizante a una estrategia plurie intercultural: en la cual se pone de relieve el aporte de las sociedades indoamericanas y afroamericanas a una multidiversidadnatural y humana, a la conservación de un planeta lo menos contaminado posible, a una convivencia respetuosa y sustentable basada en la equidad y la solidaridad entre todos los humanos y más allá de nuestra especie.

La creación en el año 2015 del Instituto de Idiomas Indígenas da inicio a un escenario aún más favorable a tan nobles propósitos.Si bien hemos alcanzado logros muy importantes, todavía nos queda un largo camino por recorrer para sentirnos verdaderamente satisfechos. Hay algunos idiomas indígenas -en Venezuela y por supuesto en otros países- que cuentan con muy pocos hablantes, mayormente de edad avanzada.En tales casos es preciso establecer programas muy concretos de revitalización lingüística, a fin de evitar el arrinconamiento y la desaparición final de tan preciado legado.Hoy sabemos que tal objetivo es perfectamente posible y deseable, promovido por las propias comunidades que despiertan de un largo período colonial.La rápida urbanización de gran parte de nuestra población indígena ha debilitado también varios idiomas originarios, lo cual exige igualmente la aplicación de antídotos cada día más creativos; con pleno apoyo y participación de los propios dolientes, en este caso las familias indígenas profundamente interesadas en su propia supervivencia y fortalecimiento cultural.El caso del pueblo mapoyo-hoy Patrimonio de la Humanidad- es emblemático,mas en modo alguno único.

Hoy día tanto en el campo como en la ciudad, en el bosque y en el desierto, las comunidades y familias indígenas asumen plenamente su realidad y una de sus primeras acciones es hacer un juramento de lealtad a sus culturas e idiomas, con el objeto de perpetuarlos y fortalecerlos en forma dinámica, a través de las generaciones venideras. Creemos en una mundialización respetuosa de las diversidades mas no en una globalización economicista y tecnoburocrática con una cultura robótica y masificada.

Estamos desplegando también un intenso trabajo de publicación de libros y textos en idiomas indígenas sobre cualquier tipo de temas y cubriendo todas las necesidades.Desde el interior de las propias lenguas nativas, a partir de su rico vocabulario y estructuras gramaticales, se crean léxicos especializados para darle cobertura lingüística a una discursividad que no se aparta pero va mucho más allá de las muy respetables culturas tradicionales.Es necesario, en alto grado, seguir escribiendo sobre contenidos culturales propios de cada comunidad, su espiritualidad, sus modos de producción, su organización familiar y social; todo ello emanado del saber ancestral de sus chamanes, de sus ancianos y ancianas. Esta es una vertiente de la nueva escritura en idiomas autóctonos. Pero hay también otra, de carácter intercultural;idónea para hablar y escribir sobre la vida urbana, las instituciones de la República, los conocimientos procedentes y adoptados del mundo occidental; emanada de las exigencias de un proceso educativo formal y no-formal, así como de la comunicación mediática con inclusión de las redes sociales. El destino de las lenguas y culturas sociodiversas no puede ser la exclusión ni la autoexclusion sino la inclusividad intercultural, donde todos quepamos y contribuyamos de la mejor manera y con toda nuestra originalidad. Nuestra decisión de salvaguardar el aporte cultural e idiomático indígena y afrodescendiente es Irreversible: Incluso hemos diseñado variadas metodologías para la plena recuperación de sistemas lingüísticos enteros aparentemente fuera de circulación, pero existentes en forma de testimonios escritos o en nuestra memoria colectiva más profunda.

Wacheküinsüpüleerruasaashajaanainsünüikiwayuukoluiruasüpüshua´ale´eyasüpülaka´i, süpa´ammakalü!

¡Queremos que se sigan hablando todos los idiomas de los pueblos indígenas, para siempre y en el mundo entero!

(Dicho en wayúunaiki, idioma del pueblo wayuu).

 

 

ESTEBAN EMILIO MOSONYI (Premio Nacional de Cultura, mención Humanidades 1999-Venezuela) Antropólogo graduado en la Universidad Central de Venezuela en 1962. Licenciado en Letras (UCV, 1963). Doctor en Antropología (UCV, 1978). Profesor Titular (jubilado) de Lingüística y Antropología en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales UCV. Entre sus numerosas publicaciones se cuentan las siguientes: Morfología del verbo yaruro (Caracas, 1966); El habla de Caracas (Caracas, 1971); El indígena venezolano en pos de su liberación definitiva (Caracas, 1975); Identidad nacional y culturas populares (Caracas, 1982); Las lenguas indígenas del Río Negro: posibilidades de recuperación y revitalización (Caracas, 1989), Manual de Lenguas Indígenas de Venezuela (con Jorge Mosonyi, 2000) y una innumerable cantidad de artículos sobre temas lingüísticos, culturales y antropológicos. Original investigador y conocedor "en terreno" de la cosmovisión de los pueblos originarios. Ha cumplido una extensa trayectoria a nivel nacional e internacional en los campos de la lingüística, la antropología, el indigenismo y las políticas culturales. Asesor del Ministerio de Educación en el área de educación indígena. Miembro fundador del Grupo Barbados de Lucha contra el Genocidio y el Etnocidio. Asesor antropológico del Consejo Mundial de Pueblos Indígenas. Coordinador de varios eventos sobre Educación Intercultural Bilingüe y Relaciones ínterétnicas, patrocinados por la UNESCO y el Instituto Indigenista Interamericano. (Fuente: Registro Nacional Voz de los Creadores)