El Nazareno de San Pablo

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Devotos provenientes de todos los rincones de Venezuela, visitan durante el Miércoles de Semana Santa al Nazareno de San Pablo, figura religiosa de la Iglesia Católica que se encuentra apostada, desde hace décadas, en la Basílica de Santa Teresa, en la ciudad de Caracas. También son muchos los turistas internacionales, quienes movidos por la fe, arriban a la capital para acompañar al Cristo en su pasión.

En el día más sagrado para los Nazarenos, desde tempranas horas de la mañana, miles de feligreses acuden al templo vestidos de color púrpura, como el mismo Jesús en la cruz, para pagar las promesas ofrecidas en un acto que busca conectar con lo divino.

Días antes de la celebración, los fieles traen y adornan al Santo con miles de orquídeas de color morado, la flor nacional de Venezuela. Para la salida procesional el Nazareno es vestido con una característica túnica púrpura, bordada con hilo de oro y los símbolos de la pasión, y decorada con perlas. Luego hombres, mujeres y niños acompañan a la representación del Hijo de Dios en una procesión que dura 3 o 4 horas. Por un lado están "los cargadores", que arrastran la cruz, tal como lo hizo Jesús, y por el otro, “los promeseros y acompañantes”, que suelen andar descalzos como expresión de sacrificio ante el compromiso ofrecido.

Entre leyendas y veneración

La escultura es una talla en madera de pino de Flandes proveniente de Sevilla, España, atribuida al artista Felipe de Ribas, en el siglo XVII. Dice la tradición que el escultor, después de terminar la figura, se le apareció el Salvador y le dijo: "Dónde me has visto que tan perfecto me has hecho". Posteriormente, la estatua atravesó el Atlántico y llegó a la Caracas colonial de los techos rojos para ser instalada en la Capilla de San Pablo, de ahí su nombre. Una vez allí se le rindió tributo, y el 4 de julio de 1674, Fray González de Acuña la consagró.

Venezuela sufrió por esos años una epidemia de peste del vómito negro o escorbuto. Por veneración y clamor popular la imagen fue sacada. “¡Nazareno, aleja la peste del vómito negro! ¡Ten misericordia de nosotros!”, exclamó la gente. Durante la procesión, justo a la altura de la esquina conocida hoy como “Miracielos”, la figura se enredó en un limonero. Una lluvia de cítricos cayó sobre el piso empedrado. El hecho fue interpretado como una señal y una respuesta a las plegarias de los fieles. Los frutos fueron distribuidos para elaborar guarapos e infusiones que aliviaron los síntomas de aquella enfermedad y alimentó aún más el fervor de los caraqueños.

Otro episodio lleno de misterio alrededor de la talla se remonta al año de 1880. El presidente Antonio Guzmán Blanco, de una clara posición anticlerigal, mandó a derribar la Capilla de San Pablo para iniciar la construcción del moderno Teatro Municipal, inaugurado en 1881. Según la historia popular, el día de la apertura, estando el mandatario de pie en el palco presidencial, la imagen del santo le preguntó: “¿Dónde está mi iglesia?”. El entonces presidente le contó la aparición a su esposa.  Además, prometió la construcción en honor a Santa Ana y Santa Teresa. Este lugar sacro, hoy Basílica de Santa Teresa, es el hogar de este símbolo religioso.

Esta nueva Semana Santa los feligreses acudirán una vez más a honrar la promesa de acompañamiento pleno al Nazareno divino, emblema  de la ciudad de Caracas.

 

Fotos: Cortesía Lessmann/ La Patilla

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