El Yo-yo, un juguete de fama mundial

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¿Hay un Día Mundial del Yo-yo? ¡Pues sí! Se celebra el 6 de junio de cada año, una fecha en la que se realizan numerosas actividades en el mundo entero con la finalidad de reconocer a este juguete tradicional que requiere para su manejo de mucha práctica y pericia.

El ‘Yo-yo’ es un juguete conformado por dos discos de madera u otros materiales, como el plástico principalmente, con una ranura en el centro en el cual se enrolla un cordón o pabilo que anudado a un dedo lo hace subir y bajar por el impulso de la mano.

Su uso ha variado con el paso de los años. Aunque actualmente es catalogado como un juego de niños, los adultos también se han visto conquistados por este artefacto. Se emplea como divertimento y mecanismo para superar el estrés.

Así como reza el dicho de “La práctica hace al maestro”, el ‘Yo-yo’ requiere de cierto adiestramiento para dominarlo. Existen una gran cantidad de técnicas empleadas por aquellas jugadores natos que saben jugar y con el cual se pueden hacer diferentes figuras y trucos pero el elemento fundamental es la imaginación.

El origen

De origen incierto, el popular ‘Yo-yo’ aparece referenciado en muchas culturas. Según la Real Academia Española, es un juguete de origen chino -se especula que de uso hipnótico- pero también hay antecedentes del mismo en la antigua Grecia puesto que aparece en una copa ateniense de un joven que sostiene un objeto esférico que pende de un hilo (Siglo V a.C.)

Otra versión sugiere que el ‘Yo-yo’ se empleó como arma. En ‘tágalo’ (lengua nativa de Filipinas) ‘Yo-yo’ significa "viene, viene". La idea en esta cultura era la de lanzar el artefacto a las patas del animal para que se enredara y cayera al suelo pero su dimensión era mayor a la del objeto actual.

Hacia el siglo XVIII era conocido en la India, cuya evidencia se encuentra en una acuarela opaca y de oro sobre papel en la que figura una dama y un ‘Yo-yo’, en el norte de la India (Rayastán, Bundi o Kota), en 1770. Al poco tiempo, de Oriente pasó a Europa, específicamente a la aristocracia francesa y escocesa, donde se puso muy de moda. Los británicos, además de ‘Yo-yo’, lo denominaron “bandalore”, “quiz” y “juguete del Príncipe de Gales”, en tanto que los franceses lo llamaron “incroyable” (increíble) o “l’emigrette”.

A América llegó por la colonización y se difundió rápidamente por los países del continente. Sin embargo, se extendió masivamente a partir del siglo XX, cuando fue llevado desde Filipinas hasta Estados Unidos. Un empresario filipino-estadounidense de nombre Pedro Flores inició la fabricación del juguete de manera industrial a través de la Yo-yo Manufacturing Company en Santa Bárbara (California). La empresa comenzó fabricando una docena de modelos del juguete. Un año después, en noviembre de 1929, se abrieron dos fábricas más, en Los Ángeles y Hollywood, llegando a las 300 mil unidades.

Posteriormente, en 1930, el estadounidense Donald Duncan compró las fábricas y la patente de Flores y realizó algunos cambios. En los ‘60 aparecieron otras empresas de juguetes que lo extendieron por todo el mundo.

En Venezuela, el 'Yo-yo' es un juguete tradicional elaborado en madera por algunos artesanos muy presente dentro de la cultura popular.

Sea cual sea su historia, el ‘Yo-yo’ está tan arraigado en las culturas del mundo, que es hoy en día, un juguete ampliamente conocido y tradicional empleado por niños y adultos.


 


 

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